jueves, 9 de marzo de 2017

CADA NOCHE



Ayer, le acercó hasta el portal, desde el trabajo,
un tipo que también vive en Móstoles.
Le estuvo contando que entra por el garaje
y se cambia en el trastero,
antes de entrar en casa, cada noche
así nadie se da cuenta que
se viste de mujer.

Mi madre me contaba
todo lo que se notaba que, en realidad, es un hombre.
Cree que le reconocería fácilmente,
si se le cruzara por la calle,
sin pintar.

Lo mejor de todo,
es la cara de mi madre contando las historia,
como si la iluminara
con esa sensibilidad tan especial
y la seguridad
que le da encender un cigarrillo:
«La verdad, que es una chica muy alta
y Estaba muy muy guapa.»

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